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Mayo2021

Por @Alvy — 17 de Mayo de 2021

Pichi

Este cruce bastardo de Darth Vader con robot asesino de Saturno 3, más propio de una pesadilla tecnológica a lo Black Mirror que de un lugar público, se hace llamar Pichi. Se supone que es un «robot informador» que desde la Casa de la Panadería de la Plaza Mayor de Madrid guiará –a los infiernos, seguramente– a los turistas que osen preguntarle algo.

¡Qué pintas, dios mío! Te sale eso por la noche diciendo (sic.) «acercarte hasta mi keli» o (nuevamente sic.) «es difícil dar con algo que de verdad les guste a los churumbeles» y te cagas por las patas y le entregas el iPhone, el reloj y hasta la cartera.

Nunca mejor dicho eso de que Si se suponía que esto era el futuro… estamos bien jodidos.

(Vía @Lalalalia, que probablemente sintió también un estremecimiento en La Fuerza.)

Por @Alvy — 17 de Mayo de 2021

Este vídeo con varias poses entre inquietantes, frikis y WTF es de una empresa llamada The Tail Company, que ha llamado a su invento MiTail, algo que podríamos traducir fonéticamente por MiCola o MiRabo. La idea de sus creadores es dedicarse a la fabricación de simpáticas colas «animatrónicas» que te atas a la cintura y llevas colgando por ahí.

Las imágenes resultan bastante autodescriptivas: son unos rabos peludos que se mueven mediante una app, llevan su propia batería (que se puede complementar con otra externa) y pueden hacer diversos gestos: calma y relax, rápido y animado, excitación… cual perrete encantado de la vida, vamos. Las colas parecen ideales para disfraces, furries, cosplay y todo aquel friki al que le guste disfrazarse de animalito o medio-animalito. Da igual ir de gata, perro o superhéroe: hay una cola apropiada para todo el mundo.

El invento está recaudando financiación en KickStarter y de momento parece ir bastante bien, habiendo recaudado más de 43.000 euros cuando se planteaban buscar unos 3.500 eurillos nada más para fabricar unos pocos. Según la página, al menos 200 personas quieren menear sus rabos por la calle, y no sólo con los «modelos estándar»: también se puede adquirir el mecanismo para luego forrarlo de las telas y texturas más apropiadas según se prefiera.

Por @Alvy — 15 de Mayo de 2021

La gente se ríe de mí por estar un poco loco y porque dicen que tengo demasiado tiempo libre. Mi nombre es Geng, el astuto, y me encanta hacer «manualidades».

A Handy Geng –«Geng, el astuto»– también le llaman «El Edison Chino Inútil», cariñosamente, claro, y en algún sitio he visto que vive en Hong Kong, en lo que parece un entorno muy rural. El caso es que es un auténtico maker capaz de fabricar maravillas a partir de chismes viejos que tengan motores, algunas piezas oxidadas y un poco de soldadura.

En el vídeo que abre esta anotación se puede ver sus alas para sentir la sensación de volar, como las denomina: tubos, metal y un tractor viejo. Mejor no interar tirarse con ellas desde ninguna altura porque volar no parece que vuelen mucho.

Otro de sus inventos son una mesa con lavaplatos incorporado, eminentemente práctica, y un cucurucho mecánico para chupar helados. Por alguna extraña razón me recuerda mucho a nuestra admirada Simone Giertz, esa gran hacker/maker de los inventos inútiles, reina del sinsentido.

Otro de los inventos de este Edison de la campiña –y el FSM le perdone por ese vídeo en vertical– es una ametralladora de granos de maíz para mazorcas, cuya historia además es divertida porque está rodada como gag de humor, casi con guión y todo. ¡A disfrutarlo!

Por @Alvy — 14 de Mayo de 2021

Este brazo robótico inventado por ingenieros del M.I.T. y Harvard está en la cresta de la ola: utiliza visión e inteligencia artificial, es capaz de adaptarse a diferentes tipos de pelo, rizos, calcular la fuerza y rozamiento… Eso sí: un poco inquietante sí que resulta, quizá más por el efecto maniquí + peluca que por otra cosa.

La razón por la que han dedicado tiempo a este invento es porque han estimado que el personal de enfermería de hospitales y residencias de ancianos dedican entre el 18 y el 40 por ciento de su tiempo a cuidados personales de este tipo, lo que les deja todo tipo para otras tareas importantes. Si esto pudiera hacerlo un brazo robótico de forma mecanizada sin arrancarle la cabellera a los pacientes sería genial. Parece que van por el buen camino.

Por @Alvy — 8 de Mayo de 2021

Es bastante chungo cuando dos camiones hacen un sandwich con un automóvil, como bien muestra esta prueba de colisión. Hay parados un turismo y un camión; el otro camión que embiste por detrás circula a tan solo 43 km/h.

Como puede verse la física Newtoniana es implacable y como la fuerza que ejerce el camión al colisionar es proporcional a su masa, resulta un problema para el turismo que esa bestia parda tenga tanta masa (y también que la masa que hay al otro lado estacionaria sea tan grande, claro).

El resultado es una desintegración casi instantánea del pequeño vehículo: estructura, asientos y todo lo que haya dentro, que quedan comprimidos en el mínimo espacio que hay bajo la parte trasera. Las barras antiempotramiento, que evitan que el coche quede aplastado en ese diminuto espacio pueden ser una solución en algunas ocasiones (por ejemplo si el coche colisiona por alcance con la trasera del camión) pero en ciertas situaciones no hay nada que hacer.