Por @Alvy — 12 de Febrero de 2015

Ni susurros ni leches: la vida en la fría tundra es dura. Así que si eres de los que suelta un ¡aaag! a nada que te mencionen la castración de un perro o un gato doméstico mejor no veas este vídeo: un rudo paisano noruego realiza la peculiar cirugía en vivo y a mordiscos, sin anestesia ni paños calientes, en un meritoso puro acto de medicina de baja tecnología. Según dicen los lugareños esto hace que el animalico mantenga la testosterona (?!) y pueda sobrevivir mejor sin gastar energías en el apareamiento.

Y es que aunque parezca algo extraño la operación en sí es sencilla y el reno apenas se entera (¡ooouch!). Si se hiciera al estilo moderno la gente de National Geographic explica que probablemente se le estropearían los testículos al simpático bicho, lo que sería mucho peor. En definitiva: un punto positivo para esta técnica ancestral aunque suene un poco «extraña»; los pastores llevan haciéndolo así desde la antigüedad con excelentes resultados.

Después de esto, me muero por oír algún chiste de pastores de renos noruegos.

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