Quantcast
Por @Alvy — 31 de Marzo de 2021

Utilizando el conocido Ultimate Epic Battle Simulator alguien ha tenido la feliz idea de enfrentar a 100 soldados «modernos» contra 20.000 espartanos. Armados con sus rifles automáticos –y aparentemente una infinidad de balas– los cien soldados paran bastante bien los pies a los feroces espartanos, que no conocen el desánimo aunque ganan espacio centímetro a centímeto. ¿Cuánto pueden resistir? ¿Acabará un grupo con el otro? ¿Explotará el simulador ante tamaña masacre?

.

.

.


Lo cierto es que baño de sangre es descomunal, tan descomunal como la altura de la colina de cadáveres que dejan los espartanos, lo que sin embargo es lo que les permite acercarse metro a metro hasta quedar a la altura de los soldados, sobre los que acaban prácticamente saltando. No he calculado el número de víctimas, pero desde luego son muchas… Una vez los tienen a su alcance los espartanos y sus armas cortas acaban con los soldados como el que corta mantequilla. Sin duda todo un caso de… ¡Esto es espartaaaaaaaaa…!

En condiciones reales con un número limitado de balas, pérdidas de tiempo para cambiar los cargadores y demás la victoria espartana se antoja incluso más holgada y menos cruel.

Relacionado:

Por @Alvy — 10 de Febrero de 2021

Está circulando este vídeo de un tribunal de Texas (Estados Unidos) en el que un abogado aparece con el «filtro de gato» en pleno juicio y no sabe cómo quitarlo. De modo que como puede verse en este vídeo que ha publicado The Guardian, tiene que explicarse ante el juez –o al menos lo intenta– lo que produce varios niveles de WTF en una rocambolesca secuencia:

  1. Ni él ni su asistente saben cómo quitar el filtro de «gato».
  2. «Pero cómo puede ver, estoy aquí, pero no soy un gato», alega.
  3. «Ya veo, ya», responde el juez.
  4. En la pantalla un aviso gigante advierte a los presentes de que está prohibido grabar la audiencia, de modo que o bien la ha grabado uno de los abogados (el humano o el gato) o a sido el juez quien lo ha hecho circular (!!)

Tampoco está del todo claro si la aparición del abogado como gato de ojos grandes y lastimeros ha sido una triquiñuela para ganarse el favor del juez o un verdadero «problema técnico», así que ya veremos en qué acaba el incidente, que ha alcanzado altas cotas de WTF.