< Avances en palas de playa
El extraño caso de la tienda de iBey >

Toma dura, toma segura… ¡Pero a ser posible sin arrugar el avión, hombre!

Afortunadamente no hubo que lamentar daños personales, salvo quizás el orgullo del piloto que estuviera al mando durante la maniobra.