Por @Alvy

Una cruel app que te obliga a completar «misiones» para apagar el despertador

¡Ah, mundo cruel! Risly es una despiadada aplicación para iPhone que propone una solución radical para los despertares complicados: la alarma no se puede apagar hasta completar una «misión». En lugar de pulsar un botón y seguir durmiendo cual marmota, te obliga a escanear un objeto real, resolver cálculos mentales, hacer flexiones, agitar el móvil 30 veces, recordar secuencias o leer un código QR o de barras que puede estar más lejos de la habitación de lo que te gustaría.

La aplicación apuesta por eliminar por completo la tentación de posponer la alarma. Según sus creadores, se pone a sonar incluso con el iPhone en silencio, en modo Concentración, en No molestar o con la pantalla bloqueada. Y tampoco basta con cerrar la aplicación para librarse de ella. La idea es que, cuando el usuario complete la «misión», esté suficientemente despierto como para empezar el día con energía.

Además de funcionar como despertador, la app está convenientemente gamificada: registra las rachas de días consecutivos, el tiempo medio necesario para apagar la alarma, la hora habitual de levantarse y desbloquea «logros». Se puede probar durante varios días gratis y, si te convence, luego hay que comprarla.


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Por @Alvy

La vida cada vez se parece más a Acero puro (2011), la película en la que Hugh Jackman hace de exboxeador que entrena robots de boxeo, una disciplina futurista y salvaje que por lo visto sólo ha tardado 15 años en hacerse realidad. Y es que, como se puede ver en el vídeo, menudas hostias se pegan los robotijos.

La secuencia es de la URKL (Ultimate Robot Knock-Out Legend), una competición de robots humanoides de tamaño real que combaten en un ring como el de MMA (Mixed Martial Arts). Algunos combates acaban con la «muerte» de alguno de los contrincantes, por desmontaje, porque sus brazos, piernas o incluso la cabeza salen volando.

Los robots son todos iguales: el EngineAI T800, y los equipos (32) compiten principalmente mediante algoritmos, sistemas de control, equilibrio y optimización del software, más que por diferencias de hardware. Los robots son capaces de lanzar puñetazos y patadas, levantarse tras caer y continuar combatiendo. Eso sí: no está claro el grado de autonomía de los robots ni si son totalmente autónomos o están controlados por humanos, porque los organizadores no han publicado las «reglas técnicas» completas.

En cualquier caso, ver a estos brutos mecánicos de 80 kg de peso pegándose hostias como panes tiene su gracia. Supongo que nadie se atreve a meterse en medio; de hecho los árbitros están convenientemente situados para no perder detalle… pero fuera del octógono.

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Por @Alvy

La app que te obliga a hacer flexiones para recuperar el tiempo perdido en la pantalla

La idea detrás de Screenfine es a la vez sutil, maquiavélica y un poco cabrona, pero, ¿quién sabe si caso funciona? Básicamente es una app para el iPhone que te bloquea las apps elegidas pasado cierto «tiempo de uso». Así que si eres consciente de que pasas demasiado tiempo viendo shorts de TikTok, Instagram o YouTube (el primer paso es reconocerlo) he aquí un posible remedio.

Lo más divertido es que una vez que la app se bloquea lo hace a nivel de sistema operativo, así que no hay más tutía que esperar. O, eso sí, hacer 25 flexiones, caminar 1.000 pasos o hacer otro tipo de entrenamiento que decidas (todo verificado por la cámara o tus dispositivos). ¿Qué tiene eso de divertido? No mucho, seguramente, e incluso puede que suene un poco a método Bro, pero es lo que hay. Y además hay que hacerlo alentado por el «villano IA» que elijas:

  • El banquero, que te recuerda lo que te ha costado en euros ese tiempo perdido.
  • La parca, que da buena cuenta del tiempo de vida malgastado.
  • El duro entrenador, implacable y cruel.
  • Tu ex, tal vez la opción más dolorosa de todas.

… y hay alguno más. Al menos no hay un Llados exigiendo burpees. La «motivación» de estas IAs llega de viva voz, así que ya sabes, a ponerse las pilas y no perder el tiempo con tontás, o vendrán tu ex o algún entrenador tipo Sargento de Hierro y te harán sufrir lo tuyo para recuperar privilegios.

La app es gratis la primera semana y luego cuesta un dólar semanal. Para motivar más, supongo.


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Por @Alvy

La insoportable levedad de los carteles junto a los dispositivos inútiles en los sitios públicos

Hospitales, comisarías, centros educativos, oficinas de atención a los ciudadanos y otros sitios públicos: son un campo de minas para la señalética absurda debido a que algo no funciona como debería. Y ver tanto cartel absurdo complementando las interfaces erróneas de todo tipo de aparatos a veces ya cansa. O da risa.

Buen ejemplo es este cartel que me encontré en un hospital: no solo la ventanilla estaba llena de carteles, sino que junto a ellas había un timbre inalámbrico mal pegado con una cinta, un cartel de TIMBRE con una GRAN FLECHA («¡aquí, aquí!») y como bonus una nota manuscrita que indicaba que había que APRETAR FUERTE. WTF de toda WTFquidad. Un error corregido por otro y por un tercero, por métodos cada vez más cutres.

En este caso la solución obvia sería colocar un pulsador adecuado, normal y corriente, en el lugar adecuado, pero, claro, es algo de lo que «nadie es responsable» y menos quien haga el mantenimiento… Mientras que quienes trabajan allí recurren a la «cartelería» y quienes diseñaron la señalética brillan por su ausencia (o nunca pasaron por allí para ver si funcionaba). Typical Spanish.

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