Por @Alvy

Alguien ha pensado que un «generador de bebés que bailan» es buena idea, y seguro que lo peta

Es difícil describir lo inquietante que resulta esta página, o al menos eso a mi me parece. Se llama AI Baby Dance Generator y es una idea un tanto macabra que parece salida del mismísimo valle inquietante que consiste en un generador de vídeos graciosos y virales con IA de bebés reales. What. The. Fuck. Juntar bebés, virales, inteligencia artificial y (probablemente) la privacidad de los hijos… ¿Qué podría salir mal?

El asunto es que (previo pago) basta con subir una foto de tu bebé, elegir una plantilla de baile y dejar que la IA haga el resto. Todo «sin conocimientos de edición», completamente para lerdos. La web presume de privacidad, asegura que las fotos «no se almacenan permanentemente» y que se borran tras cada generación. Al menos en eso tiene buenas intenciones.

El AI Baby Dance Generator redondea la distopía con un catálogo bastante amplio de bailes virales, herramientas auxiliares para «arreglar» la foto si el bebé sale torcido, recortado o borroso, una versión para mascotas, una versión para obtener más control de los movimientos y hasta un editor para mejorar los encuadres. Todo ello envuelto en el lenguaje cursi-tecnológico del «seguro, rápido y adorable» con frases como «preservación cristalina de la cara» o «alegría instantánea para la familia». A mi me parece entre ridículo y terrorífico, qué decir.

PUBLICIDAD



Por @Alvy

Suena rara, pero extrañamente agradable. Lucas Brar ha tomado la Marcha Imperial de Star Wars, el tema del mismísimo Darth Vader y la ha aderezado como si fuera una de las clásicas fugas de Johann Sebastian Bach. Como por aquí somos muy fans tanto de la galáctica saga como del insigne compositor, creo que merece la pena dedicarle tres minutos a escucharla.

Para mi gusto mpieza rara, luego mejora y finalmente acaba un poco como un batiburrillo, pero mola. El autor ha puesto en su Patreon la partitura completa, tablatura y análisis, además del archivo original de MuseScore (.mscx) para quien quiera destriparlo sin piedad. Qué más se puede pedir excepto más crossovers músico-galácticos de este porte gótico-barroco.

Relacionado:

PUBLICIDAD



Por @Alvy

Anos es el particular y desafortunado nombre del que probablemente es el único Sistema Operativo que te obliga a explicar su nombre en cada reunión. Tiene 47 estrellas en GitHub, pero un cero en márketing, porque los nombres y las marcas se suelen verificar antes en diversos idiomas, aparte de que ya suena rarito incluso en inglés. En fin, que aunque no lo hayamos probado está claro que va como el culo… aunque rápido y en 16 CPUs.

Este primohermano de las Galletas Ano queda por tanto listo para competir con otros grandes éxitos como el alojamiento web FreeHostia, el simulador MiNabo o la boutique Pene.

¡Madre mía! Que ya no tenemos diez años, pero es que… lo ponen a huevo.

PUBLICIDAD



Por @Alvy

Hasta los muertos arriman el hombro en la economía circular de Dinamarca

En términos de economía circular en Dinamarca lo llevan hasta el extremo. Algo así como el famoso «del cerdo se aprovecha todo» pero en versión macabra. El caso es que se les ha ocurrido reciclar el calor de las cremaciones a modo de calefacción urbana, un ahorro un tanto… ¿cafre?

La cuestión es aquello del «aprovechamiento integral». La idea es que si para una cremación ya hay que poner el horno a unos 980 °C durante 75 minutos, lo lógico es que al menos sirva para calentar los radiadores del vecindario. No es que vayan a poner un crematorio en el sótano de cada edificio, pero…

Han calculado que en sitios con 100.000 habitantes, donde hay unas 14-15 cremaciones al día, el sistema da para calentar unas 45 viviendas. Todo el proceso tiene una sostenibilidad exquisita: las cenizas para la familia, el titanio de caderas y rodillas para reciclar, y el resto en forma de gases bien filtrados y reconducidos a la calefacción urbana. Hubo quien se preguntó si usar cadáveres como «combustible» no quedaba un poco feo (¡Soylent green!) pero al final dijeron no, que solo era un subproducto.

Morirse, pasar por el crematorio y de paso bajar un poco la factura de la calefacción de los vivos. Economía circular de la de buena.

(Vía The World.)

PUBLICIDAD