Por @Alvy

«Mi compañero, el cubo»

Por aquí somos muy fans de los objetos que «hablan» de sí mismos en primera persona, aunque revisando el archivo veo que no hemos publicado muchos (pero a fe mía que tengo un montón fotografiados, ya caerán).

El caso es que esa «humanización» de trastos inanimados ha alcanzado un nuevo nivel cuando me he encontrado con este cubo de reciclaje que no sólo habla de sí mismo, sino de su compañero del al lado: el cubo de basura.

¡¡¡No soy un cubo de basura,
mi compañero del al lado, sí!!!

¡Que soy compañerooo! faltaría añadir.

Bonus: para esa triple exclamación anidada (sin que la RAE pueda hacer nada al respecto).

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Por @Alvy

Facecall y su peculiar traducción

Seguramente las llamadas de FaceCall sean buenísimas y la idea de un servicio que te avisa con un vídeo de quién te llama y para qué es perfecta, peeero… esa traducción automática parece que la haya generado el mismísmo Yoda.

Confiar tus traducciones a automatismos no debes.

Si es que ya lo dijo el sabio Jedi: ir From Lost to the River te lleva al el Lado Oscuro… ¡No aprendemos!

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Por @Alvy

En la Neue Nationalgalerie de Berlín un artista apodado Beeple (que ya se forró con lo de los NFTs) tiene estos días expuesta una curiosa «obra de arte» llamada Regular Animals («Animales normales»). Antes ya había pasado una temporada en el Art Basel Miami Beach 2025. Es una especie de recinto con perros robóticos autónomos que se mueven libremente, con cabezas hiperrealistas de silicona de personajes famosos. Si todo esto ya es WTF, atención al rizo: además cagan obras de arte. Arte salido del arte; una metacagada artística, podríamos decir.

La lista incluye a Elon Musk, Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Andy Warhol y Pablo Picasso: tres milmillonarios y dos artistas de toda la vida.

Los perrunos robots llevan cámaras y sensores para captar imágenes del entorno; para terminar de liarla, una IA reinterpreta lo que ven según el (supuesto) estilo cultural, artístico o ideológico de cada personaje, y los robots las imprimen y expulsan por la parte trasera. Es una metáfora bastante poco sutil, pero eficaz, sobre cómo los algoritmos observan, digieren y devuelven una versión procesada de la realidad.

Las copias impresas se reparten gratis entre los visitante, así que si quieres una «gracia» depositada con esmero por Zuckerberg o Musk, ya sabes por dónde pasarte.

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Por @Alvy

A riesgo de parecer repetitivo, es imposible obviar esta versión «seranata romántica» de la Marcha Imperial de Darth Vader. Una versión tan humana y delicada que parece de cuento de hadas, aunque lleve todo el peso de John Williams y Star Wars detrás. ¡Y sin usar IA!

La obra es Algal el bardo, que tiene versiones medievales y taberneras de canciones de todo tipo, desde The Final Countdown de Europe al Someone to Love de Queen o el Take on Me de A-ha. Dignas de escuchar, lo aseguro.

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