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Por @Alvy — 1 de Diciembre de 2020

En el canal La vida secreta de mi hamster –hay canales de YouTube pa tó– construyeron un simpático laberinto a modo de pista obstáculos para hamsters. A base de unir varias placas planas grandes y utilizando piezas de Lego Duplo todo está lleno de pasillos, túneles y pequeñas puertecitas.

Lo extraño es que el pequeño roedor no pegue un salto y tome un atajo, pero teniendo que superar prueba a prueba es más divertido.

La última zona tras una escalada nada sencilla encierra suculuentos premios en forma de comida que el pequeño bichejo devora gustoso una vez cumplido el difícil reto.

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Por @Alvy — 30 de Noviembre de 2020

Los Cybershoes para Oculus Quest son un curioso invento consistente en una especie de «ciberzapatos» que se colocan en los pies y una pieza giroscópica que va en el visor. Te montas en una silla giratoria y… ¡a caminar!

Tal y como puede verse en el vídeo los jugadores pueden desplazarse por los mundos virtuales sin el problema de chocarse, y sin necesitar más espacio que el de una habitación cualquiera con poco más de un metro alrededor.

El proyecto está en Kickstarter y ya ha superado la financiación colectiva necesaria; como invento raro que es choca un poco que sea tan básico y tan tecnológicamente avanzado a la vez.

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Por @Alvy — 27 de Noviembre de 2020

Skype: Checkbox

En la página de Skype parece que alguien se olvidó de traducir un par de frases y los Checkbox del «texto falso de relleno» en inglés se convirtieron –literalmente– en Marcas de verificación. Curiosamente sólo sucedió con dos de los tres; el tercero es correcto. Misterios misteriosos.

Algo que le puede pasar a cualquiera… Incluyendo a una multinacional tamaño Microsoft con 156.439 empleados.

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Por @Alvy — 22 de Noviembre de 2020

Dicen que Rusia es un país técnicamente atrasado, que no hay carreteras, ni desarrollos robóticos, que los cohetes no vuelan, y el correo va demasiado lento. Gilipolleces.

– Nikolay/p>

La Granja ciberpunk rusa es una especie de superproducción WTF en la que Nikolay, un tradicional-pero-futurista granjero nos enseña el «vivir cada día» de su granja cibernética. Un mundo de rutina en el que robots, androides y otros adelantos tecnológicos –y científicos– se integran perfectamente.

En la granja se cultivan pepinos fractales, las gallinas han sido sustituidas por drones y las vacas llevan códigos QR y están conectadas para garantizar su productividad. ¿Es todo ideal? No, un tanto rústico, pero avanzado. Y atención al wait-for-it del giro del final.

Según los títulos de crédito en este cortometraje ha trabajado un montón de gente para crear unos efectos visuales que sólo podemos calificar de estupendos. De hecho son mejores que los de algunas películas de la sobremesa de los fines de semana, así que se les puede augurar un brillante futuro.

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