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Por @Alvy — 21 de Agosto de 2020

El talento de este esquiador acuático (?) no es deslizarse con sus esquís –que ni los necesita– sino utilizar las leyes de la física y un ángulo óptimo en torno a los 20º (como cuando haces la cabrilla o la rana con las piedrecitas) para recorrer unos cuantos metros con total estilo y elegancia. Butt Slide lo llaman. Deslizarse con el culo, literalmente.

Puntuación: 10.

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Por @Alvy — 20 de Agosto de 2020

Estaba viendo en un documental de Nueva Zelanda esta curiosa atracción llamada SkyWalk y situada en la Sky Tower, una monumental torre de 328 metros de altura que está en Auckland.

La gente se pone un arnés y se ata a unas cuerdas de seguridad (dos mejor que una) y, ¡hala! A dar un paseíto al borde del vacío. El circuito está situado a 192 metros de altura ni más ni menos, así que la experiencia no es desde luego apta para quienes sientan vértigo.

De hecho ya sólo ver el vídeo acongoja bastante; la única que parece tranquila es la monitora, porque la gente tiene unos caretos de «pa habernos matao» dignos de mención. Pero la cosa debe durar poco y para mayor emoción hay quien sale de la plataforma un poco para tomarse una foto. ¿Quién dijo miedo?

En la misma torre y para quien prefiera emociones más fuertes hay saltos al vacío con cuerda elástica (bungee jump), que seguramente proporcionan más subidón de adrenalina todavía, aunque por otro lado es algo que ya está un poco visto.

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Por @Alvy — 16 de Agosto de 2020

Lo sorprendente de este hack-invento es que funciona, y tiene su complicación. Se trata de una pistola que lanza mascarillas, así como suena. Se pone la mascarilla higiénica en un extremo y se pulsa el gatillo. Entonces unos pequeños pesos atados a las cuerdas de la mascarilla salen disparados arrastrándola en su trayectoria; los mismos pesos hacen el resto al enredarse tras la cabeza del objetivo para que quede «fijada»… más o menos.


Allen Pan, el inventor de esta divertida aberración, explica en su canal de YouTube Sufficiently Advanced que no es que sea fácil acertar, es que es casi imposible. El vídeo está lleno de fails que lo demostran, pero bueno, por intentarlo… ¡Todo sea por la salud pública! Especialmente en un sitio como los Estados Unidos en los que la gente parece ser más bien reticente a las medidas de este tipo.

Como vídeo hackeril-educativo no tiene precio; como invento práctico lo es poco – pero permite unas risas. Además de eso también se pueden verse algunas de las mejores escenas de esas extrañas gentes antimascarillas al principio del vídeo.

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