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Por @Alvy — 5 de Febrero de 2021

Evita caerte (CC) Alvy

Que queda claro que este cartel-de-advertencia colocado en una jardinera con forma de tentadora pendiente estilo tobogán –tanto para niños como para mayores– no prohíbe hacer nada: utiliza el lenguaje pasivo-agresivo para advertir sobre las consecuencias de hacer algo mal.

Un poco más y le añaden debajo un ¡te lo advertimos!

Me lo encontré en un centro comercial en Getafe.

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Por @Alvy — 1 de Febrero de 2021

Blue Check Homes

Estas casas que exhiben orgullosas la marca azul de verificación cual cuenta de red social privilegiada se denominan Blue Check Homes. Indican que en ellas vive alguna figura pública auténtica. En otras palabras, debe haber alguien auténtico y con cierta actividad que viva en la casa. El precio de exhibir la prestigiosa marca son unos meros 2.999,99 dólares, pero… ¿Qué es eso a cambio de vivir en una casa verificada?

Blue Check Homes

Las «casas verificadas» son una jocosa una idea de Danielle Baskin. Se le ocurrió que sería divertido combinar algunos conceptos absurdos de internet con los del MundoReal™. Y si acaso alguien rellena el formulario de la página… ¡Fijo habrá merecido la pena!

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Por @Alvy — 28 de Enero de 2021

La muchachada de MayTree se ha marcado un repaso rápido y vocal de los efectos de sonido de Windows: el arranque de Windows XP y Windows Vista, los efectos al conectar y desconectar dispositivos en el los puertos USB, el gong del error y el swoshhh al vaciar la papelera de reciclaje.

En tarirí tarará para apagar el equipo a cinco voces, y a dormir.

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Por @Alvy — 26 de Enero de 2021

Tan perturbadora como inquietante, esta escena de Will Smith en una «primera cita» con Sophia, la robot es de traca.

Para empezar, es imposible no fijarse en ese cuello con las carnes retorcidas hasta el exorcismo, propio del mismísimo Satanás. Los ojos vidriosos y el cráneo transparente tampoco es que ayuden mucho a superar el valle inquietante, sino que más bien profundizan en él. Y de la aparente sobredosis de Bótox ya ni hablamos.

La conversación tampoco es que sea muy fina: recordemos que Will Smith protagonizó Yo, robot (2004) donde los robots intentaban matarlo cada dos escenas. Aquí le tratan un poco mejor –aunque le dan finas calabazas– pero nos quedamos con la sensación de que de avanzada Sophia no tiene gran cosa.

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