Por Nacho Palou — 13 de Junio de 2015

Por si había alguna duda sobre si este coche que había volcado podía repararse, el operario de la grúa se encarga de rematarlo —por torpeza, eso sí— como a un caballo de carreras lesionado.

— «Amos, no me jo#%&$!», dijo ella.
— «No soporto verlo sufrir», dijo él.

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