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Un cartel pasivo-agresivo altamente «personalizado»

Un aviso es un aviso, pero si ya dan tantos detalles explícitos, incluso asusta un poco:

¡Ñiki, ñiki, ñiki, ñiki, ñiki!

Carlos y Ramón se lo encontraron en Bembrive, a las afueras de Vigo (¡gracias por enviar la foto!)