Por @Alvy

Como se explica en este instructivo vídeo de Vinheteiro, hay instrumentos injustamente olvidados por la historia de la música: el theremín, la zambomba, el cencerro de vaca y, en lo más alto del Olimpo acústico, el WTFquico pollo de goma.

Cada ejemplar tiene un sonido único. Las sutiles variaciones en la densidad del látex hacen que tengan distintas personalidades acústicas. Afinarlos requiere comenzar analizando su frecuencia fundamental, que es como su alma. Requiere precisión: el aire desplazado, el retorno elástico y el comportamiento de su cámara interior (…)

Esta técnica no es «apretar el pollo y ya», requiere poco menos que escuchar su alma vibratoria, mientras el pollo grita como si hubiera visto el recibo de la luz. Al terminar, los pollos quedan listos para interpretar una pieza con una dignidad que ya quisieran muchos otros instrumentos tradicionales. Y es que la verdadera música no depende del instrumento, sino de la seriedad con la que uno se enfrenta a ella.

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