
Hospitales, comisarías, centros educativos, oficinas de atención a los ciudadanos y otros sitios públicos: son un campo de minas para la señalética absurda debido a que algo no funciona como debería. Y ver tanto cartel absurdo complementando las interfaces erróneas de todo tipo de aparatos a veces ya cansa. O da risa.
Buen ejemplo es este cartel que me encontré en un hospital: no solo la ventanilla estaba llena de carteles, sino que junto a ellas había un timbre inalámbrico mal pegado con una cinta, un cartel de TIMBRE con una GRAN FLECHA («¡aquí, aquí!») y como bonus una nota manuscrita que indicaba que había que APRETAR FUERTE. WTF de toda WTFquidad. Un error corregido por otro y por un tercero, por métodos cada vez más cutres.
En este caso la solución obvia sería colocar un pulsador adecuado, normal y corriente, en el lugar adecuado, pero, claro, es algo de lo que «nadie es responsable» y menos quien haga el mantenimiento… Mientras que quienes trabajan allí recurren a la «cartelería» y quienes diseñaron la señalética brillan por su ausencia (o nunca pasaron por allí para ver si funcionaba). Typical Spanish.
Relacionados:
