Por @Alvy — 1 de Septiembre de 2015

La empatía de los niños hacia los robots puede ser muy variable: lo mismo protegen a un Furby porque es como un pequeño animalillo –aún sabiendo que es un juguete mecánico– que se lían a hostias vivas con un inocente robot en un centro comercial, cual masa enfurecida.

En este caso el robot estaba controlado por humanos de forma remota y lo único que hacía era «pedir que dejaran el paso libre» al encontrar un obstáculo. Pero las pequeñas bestias primero lo acorralan, rodeándolo como si eso fuera el correo de la patata de la muerte y acto seguido comienzan a pegarle patadas y golpes en la cabeza sin piedad (por suerte el robot está bien protegido) hasta que se aburren.

Ignoramos que diría Supernanny de esto, pero por el lado de la víctima robótica los investigadores intentan predecir este tipo de comportamientos para que el robot sea un poco más cauto y no caiga en estos enfrentamientos. Lo llaman «maniobra de escape», algo necesario tenga las Tres leyes de la robótica grabadas o no. Más en IEEE Spectrum: Children Beating Up Robot Inspires New Escape Maneuver System.

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Por Nacho Palou — 1 de Septiembre de 2015

En Yahoo, Selfies to Blame for Lice Outbreaks in Teens, Doctor Says,

Un pediatra afirma que ha detectado un aumento de piojos entre adolescentes en los últimos cinco años. Los llama «piojos de las redes sociales» y afirma que «los adolescentes no suelen tener piojos porque no comparten habitualmente sombreros ni nada por el estilo. Los piojos no pueden saltar, por lo que la única manera de que los adolescentes se transmitan piojos es juntando sus cabezas, cosa que sucede al hacerse selfis en grupo».

Piojodismo.

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Por Nacho Palou — 31 de Agosto de 2015

Los Warboys conducen vehículos de Uber —de alquiler con conductor como alternativa al transporte público— con todo el aspecto de recién salidos del rodaje de la película Mad Max; de hecho —aunque estos vehículos funcionan igual y se contratan del mismo modo que el resto de vehículos Uber— se trata de una acción publicitaria de Warner Bros ante el lanzamiento, mañana, del videojuego de Mad Max.

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Por Nacho Palou — 28 de Agosto de 2015

Las dashcam, las cámaras a bordo de los vehículos que graban qué sucede durante la conducción, son muy populares en Rusia. Son «la última esperanza de la civilización y la supervivencia en la carretera» y si alguna vez has visto en YouTube alguna recopilación de estos vídeos habrás podido comprobar dos cosas: las leches que se pegan y las cosas tan raras que suceden todo el rato y que esos vídeos son como las Lays y no puedes ver solo uno.

Pero no sólo en Rusia. En Alemania y otros países europeos —como Austria, Suiza o Italia— también hay conductores que llevan instaladas estas cámaras a bordo. Aunque las «locuras al volante» que se graban allí nada tienen que ver con las que se ven en los vídeos rusos. La edición Europa central (pomposamente titulada Autobahn Wars) resulta en vídeos que tienden a rozar lo ridículo, con más pixelado que el porno japonés y que aburren hasta a las ovejas, pero de los que también se puede aprender a ser un poco menos idiota al volante.

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Por @Wicho — 27 de Agosto de 2015

Mucho más cómodo, ¡dónde va a parar!

Puedo imaginar perfectamente a los operarios de mantenimiento del Concello de San Cristovo de Cea, en Orense criticando el resultado del trabajo de los que hubieran montado el «merendero» anterior, ahora sustituido por una moderna construcción en cemento mucho más cómoda y práctica, ¡dónde va a parar!

Lástima que el merendero «tuneado» fuera en realidad un dolmen de unos 6000 años de antigüedad.

Y no, no es una noticia de El Mundo Today :S

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