Por @Alvy — 21 de Julio de 2017

Knightscope K5

El otro día uno de los robots de vigilancia Knightscope K5 de una oficina de Washington DC sufrió un aparatoso accidente cayéndose a una fuente. ¡Hay que calibrar mejor esos sensores!

Poco tardaron en circular por Twitter las fotos del incidente, a cuyo protagonista pronto denominaron jocosamente «el robot suicida». El mejor comentario, sin duda, aquel de:

Nos prometieron coches voladores pero sólo tenemos robots suicidas.

– @Bilalfarooqui

Pero lo mejor estaba por llegar.

Knightscope K5 Memorial

Al día siguiente aparecía todo un memorial en el edificio, más concretamente encima de la estación de recarga que usaba el robot: Fotos acompañado con sus «amigos» los trabajadores de las oficinas, viñetas de Bender de Futurama, caja de pañuelos para las lágrimas… «Recordad cómo vivió, no cómo murió», «En memoria del que fue nuestro robot de seguridad pero, lo más importante… nuestro amigo».

Desde luego hay gente que tiene el sentido del humor sumamente fino (y negro) (y brillante).

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Por Nacho Palou — 11 de Julio de 2017

Shared umbrellas2

La start-up Sharing E Umbrella opera en China siguiendo el modelo de las bicicletas compartidas, pero compartiendo en este caso paraguas. No es la única start-up que ha surgido en China para compartir paraguas, un tendencia creciente en aquel país pero que se enfrenta con el pequeño imprevisto de que los paraguas vuelan a razón de varias decenas de miles por semana. Según Según South China Morning Post Sharing E Umbrella anunció recientemente que había perdido casi todos sus paraguas, casi 300.000 apenas unas semanas de haber empezado a funcionar.

Shared umbrellas3

Para hacer uso de los paraguas hay que dejar un depósito de 2,5 euros y después pagar el equivalente en yuanes a 0,06 euros por cada media hora de uso. Tal vez porque devolver el paraguas después cuando ha salido el sol es más complicado que cogerlo en una estación de metro o en alguna parada de autobús cuando llueve a cántaros, el caso es que los paraguas sencillamente desaparecen. Lejos de achantarse la start-up asegura que pondrá en las calles chinas otros 30 millones de paraguas más.

Fotografías vía Shangaiist.

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Por Nacho Palou — 13 de Junio de 2017

1280px Blick auf Bergün talaufwärts

En The Telegraph, Swiss village bans tourists from taking pictures - prompting group to cancel photography trip,

La comuna suiza Bergün/Bravuogn, próxima a regiones conocidas como St. Moritz y Davos, ha anunciado una nueva ley aprobada por el consejo local que desde el miércoles penalizará con un multa simbólica de 5 euros a quien haga fotografías del pueblo porque “está científicamente comprobado que compartir fotografías de lugares bonitos en las redes sociales deprime a quienes las ven porque ellos no pueden estar allí.”

Actualizado: Como se lió parada con la iniciativa la población ha decidido “otorgar un permiso general” para que todos los visitantres puedan fotografiar lo que les brote. Eso sí, recomienda “compartir las fotografías sabiamente”.

Fotografía (cc) Stefan Straub, Wikipedia.

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Por Nacho Palou — 29 de Mayo de 2017

He aquí un caso de sobreingeniería: este paraguas llamado e-Motion se abre y se cierra pulsando un botón, que por otro lado es como se abren la mayoría de los paraguas de hoy en día — aunque mediante un resorte, sin necesidad de motores y baterías (que haya que cambiar o recargar), lo que obliga a cerrarlo "manualmente".

Y el paraguas eléctrico no hace nada más que eso: se abre y se cierra pulsando un botón. Toda un avance para los días de lluvia, oiga.

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Por Nacho Palou — 26 de Mayo de 2017

En la que es probablemente la no-noticia de la semana, el New York Post habla con el actor Laurie Goode, quien mientras hacía el papel de soldado de salto en el Episodio IV, Un nueva esperanza (1977) se deja los cuernos al pasar por una puerta de la Estrella de la muerte,

La infame escena fue filmada un día de rodaje en el que Goode sufría “malestar estomacal”.

“A media mañana había ido ya tres o cuatro veces al baño”, explica Goode.

"Después de volver a vestirme y de regresar al plató, sentí la necesidad de volver al baño. Pero entonces me pusieron ante la cámara. Hacia la cuarta toma iba casi arrastrándome y sentía mi estómago retumbar cuando ¡bang!, ¡me golpeé la cabeza! Como no caminaba deprisa no me hice daño, y como nadie gritó ¡corten! di por hecho que yo no aparecía en la toma o que las editarían después. Pero luego me vi en el cine.

Hay que decir que la explicación suena más a excusa que a otra cosa, y también esa verdad es que no nos hacía falta saber los detalles. Pero ahí queda la curiosidad.

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