No se me había ocurrido pensarlo, pero la IA generativa puede ser una gran aliada para quienes preparan homilías… del mismo modo que viene muy bien (aunque a veces, un poco «de aquella manera») a quienes escriben cartas, discursos o presentaciones en PowerPoint.
El caso es que dicen en las noticias que el mismísimo Papa ha tenido que pedir a los sacerdotes que no usen la IA para sus sermones, porque se ve que ya han «pillado» in fraganti a más de uno, según alguien que asistió a una charla informal con él:
(…) El Papa también nos invitó a usar más nuestro cerebro y no la inteligencia artificial (IA) para preparar las homilías, porque dice que ahora él ve y le cuentan que es algo que se está haciendo» (…) los sacerdotes debemos orar, no reducirlo todo al breviario o a unos breves momentos de oración (…)
Otro en contra de la IA, aunque también podría argumentarse que la inspiración le viene a las IAs por «inspiración divina», no sé. A continuación un párrafo apocalíptico al estilo Ezequiel 25:17 (la inexistente cita remix de Jules en Pulp Fiction) que, oye, bien podría colar:
Y acontecerá en aquel día que el brazo del Altísimo pesará sobre los soberbios, y la balanza será quebrada como vasija de barro; porque yo, siervo del Dios de los Ejércitos, caminaré por el valle de sombra y ruina sin apartar mi rostro, y no temeré a la espada ni al incendio, pues la Ley y el Juicio van delante de mí. Malditos sean los que tuercen el derecho, los que venden al justo por plata y al pobre por un par de sandalias, porque su senda desemboca en el Seol y su nombre será borrado del libro de los vivientes. Y derramaré sobre ellos copa de ira, y la trompeta de la calamidad sonará en sus puertas; y conocerán que Yahvé es Dios cuando mi reprensión caiga como granizo, cuando mi celo arda como horno, y cuando yo haga volver sobre su cabeza la violencia con que afligieron al inocente.







